Machu Picchu, la ciudadela legendaria de los Incas es testigo del notable patrimonio cultural y de riqueza histórica de América Latina. Sin embargo, la historia de la región también se ha visto afectada por un alto grado de violencia y desigualdad desde la época colonial. Han habido guerras de conquista y de liberación, guerras civiles y guerras causadas por las drogas. Todo esto ha tenido un enorme impacto en la sociedad, causando divisiones profundas y dejando grandes segmentos de la población en la miseria.
Entre los diez países del mundo con las mayores tasas de homicidio, siete pertenecen a América Latina. Hoy en día, grupos históricamente marginalizados o con menor acceso a poder, junto con los grupos indígenas, permanecen excluídos en muchos lugares. Son las niñas y niños los que más sufren en tales condiciones.
En Guatemala por ejemplo, aproximadamente el 70 por ciento de las niñas y niños está sometido diariamente a golpes, abuso sexual y otras formas de violencia en el hogar. En Honduras casi el 20 por ciento de los bebes mueren antes de su primer cumpleaños. El sesenta por ciento de la población vive por debajo del umbral de la pobreza. Los pueblos indígenas son los más afectados por estas condiciones.
Una amplia brecha entre los ingresos y una enorme desigualdad
Los sistemas educativos y sociales han hecho progresos considerables en los últimos años: Más del 70 por ciento de las niñas y niños en América Latina y Caribe asiste a la escuela primaria y casi el 95 por ciento de las y los jóvenes puede leer y escribir. Las sociedades civiles más fuertes están cada vez más a la vanguardia de este positivo desarrollo.
Sin embargo, la calidad de los servicios sigue siendo deficiente en muchos lugares. Para empeorar las cosas, los pueblos indígenas y los grupos subrepresentados son a menudo excluídos del progreso y marginalizados del resto de la sociedad, lo hace aún más difícil poder romper el círculo de la pobreza. Las niñas y niños con necesidades especiales son particularmente afectados.
A esto se suma que en América Latina y el Caribe algunos países son frecuentemente afectados por desastres naturales, Haití (terremoto de 2010), Chile (terremoto de 2010), Guatemala y Honduras (huracanes 2005).