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Una histórica foto de la población "Agüita de la Perdiz" en la periferia sur de Concepción. (Fuente: Jürgen Schübelin)

Una histórica foto de la población "Agüita de la Perdiz" en la periferia sur de Concepción

"Chile: 50 años como una roca sólida que enfrenta la rompiente"

Hacia medio siglo comenzó el trabajo de Kindernothilfe en América Latina

Kindernothilfe lleva comprometiéndose en Chile medio siglo. De la correspondencia con los pastores "en la diáspora" desarrolló una exitosa estrategia programática para el país, la que ha logrado llegar con su apoyo sustentable a unos 100.000 niños. Sin embargo el punto de partida fue un desastre.

Texto y Fotos: Jürgen Schübelin, Director del Departamento para Latinoamérica y el Caribe de Kindernothilfe

Todo comenzó con una catástrofe, el terremoto de Valdivia en el año 1960, grado 9.5 en la escala de Richter, que costó 1.700 vidas y dejó una cuarta parte de las personas en la zona del desastre sin hogar. Niels Koerner, enviado en 1963 por la Iglesia Evangélica en Alemania, EKD, a la congregación luterana en Valdivia como pastor en el extranjero, recuerda muchas décadas después el impacto que provocó el terremoto en los sobrevivientes, el empobrecimiento extremo: "En el crudo invierno chileno, con su lluvia fría, los niños corrían descalzos". Y otro detalle captó al pastor de Württemberg: la mayoría de las niñas y los niños con quemaduras en las manos y la cara; rastros de lesiones causadas por braseros de carbón con los que las familias intentaron traer algo de calor a los refugios de emergencia hechos de cartón prensado.

Aunque la congregación nunca había trabajado antes en un campamento pobre en esta ciudad del sur de Chile, Koerner logró persuadir al consejo parroquial para que estableciera una guardería en el campamento de emergencia: "Queríamos brindarles a los niños al menos una comida caliente al día y la oportunidad de jugar sin peligro", recuerda el pastor. En mayo de 1967 llegó el momento: el Hogar Luterano comenzó su tarea con 25 niños de cuatro a cinco años, casi todos desnutridos.

El Directorio de Kindernothilfe en el lejano Duisburg discutía reiteradamente en el año 1968, la idea de comprometerse en América Latina, junto a la India y África oriental, una década después de la fundación de KNH. El ex misionero y obispo en India Richard Lipp, en ese momento presidente de Kindernothilfe, presentó en 1969 el plan para buscar organizaciones socias en Latinoamérica en la asamblea general de socios. Entre otras institutionces, la Oficina de Relaciones Exteriores de la Iglesia Evangélica de Alemania, EKD, había instado a la organización de Duisburg, que crecía rápidamente, a considerar a Latinoamérica como un nuevo campo de acción,  dados los dramáticos problemas sociales y conflictos políticos peligrosamente crecientes en este continente.

La cooperación comenzó 1969 con el Hogar Luterano en Valdivia

La Iglesia Evangélica de Alemania, EKD, ofreció sus contactos. Se escribió formalmente, en alemán, a las "queridas hermanas y hermanos de la diáspora" en un delgado papel de correo aéreo, franqueado con los sellos correspondientes. Lipp describió la experiencia de Kindernothilfe en la India y preguntó si sería posible iniciar una cooperación. Las cartas de Duisburg circularon en Chile entre las comunidades. Niels Koerner fue el primero en reaccionar. Con palabras inquietantes, describió la situación de los niños y la difícil situación de las familias en los alrededores del Hogar Luterano. Su respuesta causó tal impresión, que la junta directiva de KNH decidió apoyar el proyecto inicialmente con diez apadrinamientos e invitar al pastor a la asamblea general de Kindernothilfe en marzo de 1970.

Allí, el invitado de Chile informó sobre un país que tenía una de las tasas de mortalidad infantil más altas de América Latina a principios de los años 70, con 80 niños muertos de cada 1000 recién nacidos, donde el 40 por ciento de las personas vivía en barrios marginales y solo un tercio de los pobres tenía acceso a la educación primaria. El mayor problema, sin embargo, era la desnutrición crónica de decenas de miles de niños. Ni siquiera habían pasado dos años después del modesto comienzo en 1969, y Kindernothilfe en Chile ya había financiado ocho proyectos con más de 500 apadrinamientos, la mayoría de ellos en cooperación con la Iglesia Metodista. Gradualmente, se fue haciendo más evidente el hecho que el comenzar a trabajar en un "nuevo" continente estaría lleno de complejos desafíos: Nadie en Kindernothilfe hablaba español en ese tiempo. La organización de la comunicación dependía de personas de confianza locales. Durante el período de Allende, en 1972, el obispo Lipp y el pastor Ernst Schmidt viajaron durante varias semanas por Chile y también Brasil, que había estado gobernado por los militares desde 1964. Las experiencias de aprendizaje de este primer viaje latinoamericano de Kindernothilfe fueron tan impresionantes que la Junta Directiva de KNH decidió trabajar permanentemente en este continente. Los contactos entre los socios chilenos y otras iglesias latinoamericanas ayudaron a Kindernothilfe a afianzarse en los países vecinos: en 1971 en Brasil, un año más tarde en Argentina, poco después en otros países de la región.

El principio fue siempre el mismo: las iniciativas fueron apoyadas, especialmente por las madres, que bajo el paraguas de parroquias en barrios pobres crearon jardines infantiles y centros de acogida improvisados . Hildegard Arbogast, de la Iglesia Evangélica Luterana en Chile, quien todavía está comprometida en la junta directiva de ANIDE en Chile, recuerda exactamente estos comienzos: "Estos fueron proyectos autogestionados por mujeres en los campamentos de emergencia, para ganar algo de dinero en aquellos años de hambre, ofreciendo a otras madres trabajadoras cuidar sus hijos durante el día. Todo fue muy improvisado y muy precario".

Memorial del Detenido Desaparecido y del Ejecutado Político en Dictadura Militar - bajo Pinochet - en el Cementerio General de Santiago. (Fuente: Jürgen Schübelin)

Memorial del Detenido Desaparecido y del Ejecutado Político en Dictadura Militar - bajo Pinochet - en el Cementerio General de Santiago

El golpe de Pinochet cambió radicalmente las condiciones de trabajo

Con el golpe militar contra el gobierno de Allende y el inicio de la dictadura de Pinochet el 11 de septiembre de 1973, las condiciones para el trabajo de Kindernothilfe en Chile cambiaron radicalmente. El régimen no solo persiguió y reprimió a los activistas de los partidos políticos que habían apoyado a Allende, sino que también intimidó y oprimió sistemáticamente a los campamentos pobres y sus habitantes. Uno de los proyectos de guardería autoorganizados también se vio afectado cuando los extensos campamentos pobres  cerca de las áreas residenciales ricas fueron allanados después del golpe y sus residentes fueron relocalizados por la fuerza. Dado que las familias estaban divididas en diferentes zonas en las afueras de Santiago, la Iglesia Evangélica Luterana de Chile y Kindernothilfe apoyaron la construcción de tres jardines infantiles: "una increíble muestra de fuerza", recuerda Hildegard Arbogast, "que demandó de nosotros toda la fuerza".

Gracias a la cooperación con importantes organizaciones católicas como la Fundación Missio, se logró en unos pocos años la profesionalización del trabajo en jardines infantiles, siempre bajo la mirada desconfiada del régimen militar. Además de su función como espacios protegidos para niños, adolescentes y sus familias, en muchos casos los proyectos se convirtieron en núcleos germinales para iniciativas de autogestión de mujeres, y para un floreciente trabajo semi clandestino cultural y de barrio, que fortaleció enormemente la autoconfianza de los habitantes pobres. Pero, sobre todo, en muchos de los jardines infantiles encontraron trabajo personas cesantes, despedidas por razones políticas por el régimen militar. Eran lugares para desarrollar una pedagogía creativa y atractiva inspirada en Pestalozzi, Freinet, Montessori y Paulo Freire. José Horacio Wood, director de la organización socia de Kindernothilfe ANIDE, está convencido de que "aquí se hizo una contribución indispensable contra la represión, la intimidación constante y el clima de miedo en el país".

El primer marco organizativo para el monitoreo de proyectos desde principios de la década de 1970 fue el Programa de Menores, bajo el paraguas de Diaconía, una red ecuménica fundada por el Pastor Helmut Frenz, luego Secretario General Alemán de Amnistía Internacional, y que sería una de las plataformas más importantes para la ayuda humanitaria internacional después del golpe militar de Pinochet. El programa país de KNH Chile creció en poco tiempo al punto de convertirse en el segundo más grande de América Latina, con más de 70 proyectos. A finales de los años ochenta, los temas se hicieron más complejos. Los socios chilenos reaccionaron frente a nuevos desafíos: no solo se apoyaron jardines infantiles y centros de acogida, sino también la promoción de niños con necesidades especiales, una escuela agrícola, una escuela de música alternativa en una zona pobre, proyectos para acompañar y apoyar a niños trabajadores, un programa para la protección de niños de la explotación sexual y proyectos con niños de comunidades mapuche para fortalecer su identidad cultural y reducir la violencia a la que están expuestos principalmente por el Estado chileno. Además, a partir del 2003 hubo un compromiso con niños migrantes y sus familias, que entre unas miles de personas llegaron a Chile después del terremoto de Haití en 2010 y hoy constituyen el grupo más vulnerable de niños y adolescentes en la sociedad chilena.

 Katrin Weidemann, la Directora de Kindernothilfe, en su visita en noviembre del 2018 al Centro Comunitario Agüita de la Perdiz. (Fuente: Jürgen Schübelin)
Katrin Weidemann, la Directora de Kindernothilfe, en su visita en noviembre del 2018 al Centro Comunitario Agüita de la Perdiz.

Un sólido Compromiso con la Defensa de los Derechos de los Niños

Desde el término del régimen militar en 1990 y la llegada de la democracia, Kindernothilfe fue reduciendo gradualmente su compromiso de apoyo a proyectos en Chile para concentrar su apoyo en Haití, Honduras y Guatemala. No obstante, a diferencia de otras agencias de desarrollo en Europa, Kindernothilfe continuará comprometida con el apoyo a proyectos en Chile en los próximos años con un programa país más compacto y enfocado estratégicamente, en un esfuerzo conjunto con Kindernothilfe Austria. Desde el año 2000, la estructura del socio ecuménico Kindernothilfe en Chile se ha denominado ANIDE. Su director, José Horacio Wood, y su colega Claudia Vera, han calculado que desde 1969, aproximadamente 100,000 niños y adolescentes se han beneficiado participando en los proyectos apoyados por Kindernothilfe en Chile, período en el cual los donantes de KNH han recaudado alrededor de 60 millones de euros, también para financiar proyectos complejos de ayuda humanitaria después de grandes desastres como el devastador terremoto de 2010 o el gran incendio en Valparaíso en 2014.

Y allí se ve Agüita de la Perdiz hoy - con mucho más habitantes que al comienzo de su historia. (Fuente: Jürgen Schübelin)
Y allí se ve Agüita de la Perdiz hoy - con mucho más habitantes que al comienzo de su historia.

El 6 de noviembre de 2018, ANIDE, sus antiguos y nuevos socios, y Kindernothilfe en Santiago celebraron 50 años de compromiso compartido con la defensa de los derechos de los niños en Chile. La directora de Kindernothilfe, Katrin Weidemann, dejó en claro por qué el compromiso de los socios de KNH en Chile es tan indispensable incluso 28 años después del final del régimen militar: "Lo experimento como una roca sólida que enfrenta la rompiente cuando se trata de los derechos de los niños y necesariamente inamovible! Los únicos que hablan de los derechos de los niños cuando se reducen sus medios de vida".

KNH y Fundación ANIDE Celebraron 50 años de Cooperación por los Derechos de la Niñez en Chile