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Afganistán

Actualmente apoyamos a unos 56.000 niños en cinco proyectos en Afganistán, donde trabajamos desde 2002. Los proyectos en las regiones de Kabul y Jalalabad están a cargo de nuestros socios, que cuentan con excelentes redes locales y una amplia experiencia en la implementación de programas.

Afganistán

Un país en las postrimerías de la guerra:
Educación para un futuro mejor

La vida en Afganistán todavía está plagada de una tensa sensación de inseguridad y terror. Si bien se ha avanzado en varias áreas, las condiciones de vida siguen siendo precarias, especialmente para niños y jóvenes. La situación sanitaria en Afganistán es una de las peores del mundo. La educación todavía es escasa, especialmente para las niñas. La tasa de mortalidad infantil es dramáticamente alta, al igual que el porcentaje de personas con discapacidades. Actualmente apoyamos dos proyectos para niños con necesidades especiales en las regiones de Kabul y Jalalabad: un programa de desarrollo de capacidades para fortalecer a la sociedad civil basado en el modelo de grupos de autoayuda y un proyecto de libro innovador que promueve la educación. Desde noviembre de 2012, hemos apoyado un programa de consolidación de la paz en Kabul.

Los desafios

Afganistán es uno de los países más pobres del mundo. La población se enfrenta a una serie de desafíos serios. El país tiene las tasas de mortalidad materna e infantil más altas del mundo. Un cuarto de todos los niños muere antes de cumplir los cinco años. Casi el 70 por ciento de la población es analfabeta. Hasta 2001, los talibanes prohibieron a las niñas asistir a la escuela. La falta de oportunidades en educación hace que los niños de las familias trabajen para salir de la pobreza. Numerosas guerras también han frenado el desarrollo del país.

Two Afghan girls sitting in school. (Source: Jörg Denker)
A las niñas rara vez se les permite asistir a la escuela.

La agricultura, principal fuente de ingresos, está llena de dificultades en Afganistán. Los métodos de cultivo insostenibles y la explotación excesiva de las tierras de cultivo conllevan regularmente a una escasez de suministros que amenaza la vida después de las sequías. Para empeorar las cosas, Afganistán es el mayor productor mundial de opio. Después de todo, cultivar amapolas es mucho más lucrativo que cultivos alimenticios como el trigo. Las contramedidas estatales generalmente debilitan a los agricultores pero no a los traficantes de drogas.

Principalmente son los niños quienes sufren las consecuencias: el 30 por ciento están desnutridos. La seguridad alimentaria sigue siendo frágil. El agua potable es escasa. El sistema de salud es ineficiente en la lucha contra enfermedades infecciosas y la realización de vacunas. La diarrea y las enfermedades respiratorias son dos causas comunes de la alta tasa de mortalidad infantil. Muchos niños están traumatizados por la guerra y sus consecuencias.

La educación sigue siendo un lujo inalcanzable para muchos niños afganos por varias razones: el trabajo infantil está muy extendido porque los niños, a pesar de la educación obligatoria, a menudo tienen que contribuir a los ingresos de sus familias. Aunque ha habido un aumento en el número de escolares desde el final del régimen talibán, son principalmente las niñas, a las que a menudo se les impide asistir a la escuela porque tienen que ayudar a cocinar y limpiar en casa. Además, es especialmente difícil para los niños con necesidades especiales asistir a la escuela. A menudo se piensa que son incapaces de aprender a leer. Las instituciones educativas apropiadas para satisfacer sus necesidades son inexistentes. Las discapacidades físicas a menudo son el resultado de la guerra. Además, la calidad de la instrucción escolar es particularmente pobre en las regiones rurales. Muchas escuelas han quedado en un montón de escombros desde el final de la guerra.

  • Nuestro trabajo en el país

    Hemos estado involucrados en Afganistán desde 2002. Nuestro principal objetivo es apoyar a los niños con necesidades especiales en las regiones de Kabul y Jalalabad. Nuestros proyectos educan a las personas sobre necesidades especiales, y también incluyen trabajos preventivos y promueven actividades de rehabilitación. Los niños con necesidades especiales de tipo visuales o auditivas asisten a escuelas especiales o, en algunos casos, se integran en escuelas regulares (inclusión).

    En Kabul y sus alrededores, así como en Mazar-i-Sharif, también ayudamos a las mujeres a formar grupos de autoayuda para mejorar sus vidas y las de sus familias y niños.

    Una importante área de enfoque para nuestro trabajo es la situación educativa de los niños en Afganistán. Hoy, el 68 por ciento de los niños y el 40 por ciento de las niñas asisten a la escuela primaria, pero aún está lejos de ser suficiente. Nuestros proyectos apuntan particularmente a avanzar en la educación de las niñas.

  • Cifras clave de Afganistán

    • 31,8 millones de personas viven en Afganistán
    • 12% de los niños mueren antes de su primer cumpleaños
    • 63% de los niños asisten a la escuela primaria
    • 46% de las niñas asisten a la escuela primaria
    • El 38% de todos los afganos de 15 años y más puede leer y escribir
    • Fuentes: World Factbook, Naciones Unidas
En el desierto educacional de Afganistán los niños necesitan libros

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La lectura es educación y ésta significa perspectivas de futuro. Sin embargo, la buena literatura es difícil de conseguir en un Afganistán en crisis.

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Proyectos y Países

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Estamos cooperando actualmente con aproximadamente dos millones de niños en 31 países. Cliquea aquí para saber más sobre los proyectos selecionados y descritos aquí.

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